
"Querida Lucy:
Son muchos los dias en altamar. A veces me pregunto porque subí a esta barcaza sin medida alguna de seguridad.
Este corcho que intenta navegar.
Tiene capacidad para 30 personas y somos 58. Las noches son largas, más aun los dias bajo un sol abrasador.
Bebiendo tan solo una gota de agua pura y escondiendo el resto a los demas.
Querida Lucy...antes dormía sobre madera humeda...ahora hemos empezado a domir en blando.
Son ya dos noches durmiendo sobre los cadaveres de los que fueron compañeros de viaje. Se que mañana habrá que tirarlos por la borda...se hace duro.
Solo me maniene con vida, frente a esta inanición, la esperanza de la llegada a tierra.
España, esa dulce tierra, maná de alimentos y fortunas, en la que espero tener un próspero porvenir.
Mi amada Lucy, cuando toque esa tierra con mis pies, lo primero que haré será besarla como lo hacía contigo.
Pues ella me otorgará los bienes que te traeran aquí conmigo.
Trabajaré hasta la extenuación, solo para mandarte algo de dinero, y en un futuro, poder besarte a ti y a ese niño que dejo en tu vientre, como besaré esta tierra prodigiosa..."
[...]
"Lucy...puede que nunca pueda mandarte esta carta, pues mi vista nublada no me permite ya escribir sino borrones..."
[...]
"Lucy...veo tierra, Lucy...tierra."
Morir tan cerca...Imagenes que inspiraron este escrito.
Vidas a la carta - Pulsay