
Viernes. Pasaba la media noche.
Estaba sola en aquel local esperando a no sabia quien.
Sola, si bueno, todo lo sola que puede estarse en un pub un viernes, que por desgracia, es mucho.
Rodeada de sonrisas vacías, carcajadas llenas de alcohol y roces intencionados... me sentía deseosa de algo diferente.
Pero algo me había llevado allí...
Desde hacia poco mas de un mes cada viernes me encontraba allí con el.
La primera vez fue hace apenas tres semanas.
Chocamos. Le tire la copa encima y se atrevió a llamarme torpe...
-Torpe!
Tras mi disculpa automática inicial...
-Que, que? Y tu que? A ver si miras por donde andas descerebrado.
Se giro en un gesto que parecía enfado, pero lo que hizo fue apenas rozar mi cara con una caricia a la altura de la mejilla y helar con su mirada el ardor que en mi estomago producía aquella situación.
Me quede perpleja y sin poder reaccionar, se fue... ya no supe mas de el por ese día. Desapareció, asumo que en las garras de alguna loba.
Pero....
eh! Que se había creído! Para... para...o Dios mió!
Quería volver a verle.
El siguiente viernes volví sola a aquel antro electrónico.
Esta vez la partida la ganaría yo.
En cierto modo me sentía absurda de camino al lugar...porque iba a estar allí de nuevo.
Cruzando las puertas hacia la oscuridad alguien me aferro la mano.
Me gire violenta y era el.
Antes de que el articulase palabra, me acerque y le susurre.
-Sabia que volverías, el viernes me quedé algo tuyo, es el precio a pagar por entrar dentro de mi.
Un sonrisa y me zafe de su mano, dirigiéndome decidida al baño.
No era precisamente un sitio agradable para pensar pero el corazón iba a salírseme del pecho.
En realidad parecía tener dos, pugnando por salir uno antes que el otro.
Salí y me dirigí a la barra para tomar cualquier cosa que me refrescase. Ya con la copa en la mano, lo vi acercarse impasible.
Se situó a mi lado sin articular palabra. Mirando al vacío… a las miles de personas vacías que se convulsionaban al ritmo de esa endiablada música.
Finalmente sin mirarme dijo...
-Me fuerzas a quererte.
Que puedo hacer frente a alguien del cual, sin tener un nombre, me desposee del corazón...
-Vil...ladrona.
Iba a defenderme de esas acusaciones pero comprendí que no era necesario. Lo sucedido excedía los limites de la concepción humana, efectivamente había dos corazones en mi pecho pero solo un alma...
Aun así la batalla no estaba ganada. Me puse enfrente de él y fusile cada rincón de su rostro con mi mirada… entre anhelante y suspicaz.
El, contenido físicamente, desatado en sus fueros internos, casi se aferraba a la barra.
Tras mucho mirarlo, lo besé en la comisura y me fui.
El siguiente viernes no pude asistir a mi cita con mi, ya íntimo, desconocido...
Habría ido el o no? Y si había ido, se habría defraudado al no verme.
Ni siquiera tenia un nombre!
Y si no volvía a verle.
Pero algo me decía que tenia que volver a este sitio y allí me encontraba.
Viernes, pasada la media noche, apoyada en la pared mirando a la eternidad con mi copa en la mano.
No puede ser mentira todo lo que mi alma ha gozado esta semana.
El es mió, lo se...
Finalmente apareció.Lo primero que quiso fue besarme. Puse mi dedo índice sobre su labio y lo aleje.
Pregunte con la mirada.
Comenzó a hablar a borbotones…
-¿Porque no viniste?
Tienes algo mió, algo tendrás que darme a cambio.
A estas alturas mi corazón se ha desentendido de mi, al parecer se siente mas cómodo desde que habita en ti.
Sus respuestas me resultan dudosas, ya no se que siento realmente, pues si te alejas me quedo hueco...
-No te preocupes-le conteste…
Shhhhh...
Agarre su cara dulcemente y lo besé, apenas entreabriendo los labios para sentir el calor que de los suyos emanaba...
Shhh…
- Yo lo tengo aquí -señale mi pecho- y me susurra secretos, a veces, a la intimidad del alba...
-Curiosas confianzas toma contigo, cuando apenas me ha confesado nunca nada a mi...qué te dice? – Preguntó con dulzura.
Shhhh…
-Eso queda entre tu corazón y yo…
…no puedo traicionarlo.